Empieza junto al agua en Parc de la Mar
La mejor forma de entrar en Palma es llegar pronto a Parc de la Mar, el espacio abierto que mira a la Catedral y a la bahía. El reflejo de La Seu sobre el lago artificial da una primera imagen preciosa de la ciudad.
Si vienes en verano, este inicio temprano marca la diferencia: hay menos gente, la luz es más suave y todavía apetece caminar. Desde aquí solo tienes que subir unos pasos para llegar a la Catedral.
La Seu y el Palacio de la Almudaina
La Catedral de Santa María, conocida como La Seu, es la visita que organiza todo el día. Por fuera impresiona por su tamaño y por estar casi pegada al mar; por dentro, las vidrieras y el gran rosetón cambian completamente la sensación del espacio.
Al lado está el Palacio Real de la Almudaina, antiguo alcázar musulmán transformado en residencia real. Si te gusta la historia, entra para ver sus salones, patios y detalles góticos; si vas justo de tiempo, al menos rodea el edificio y baja hacia los Jardines S’Hort del Rei.
La Lonja y una pausa con sabor local
Desde la Almudaina se llega enseguida a La Lonja, uno de los edificios góticos más elegantes de Palma. Fue sede del Colegio de la Mercadería y recuerda la importancia marítima que tuvo la ciudad en el Mediterráneo.
Después conviene bajar el ritmo. Puedes caminar hacia el Mercat de l’Olivar para comer algo informal entre puestos, tapas y producto local. Es una parada práctica porque permite seguir la ruta sin sentarte dos horas.

Casco antiguo: plazas, patios y calles con sombra
Por la tarde vuelve al centro histórico. La Plaza Mayor, la Plaza de Cort y el Ayuntamiento forman una ruta cómoda, con soportales y calles cercanas para perderse sin alejarse demasiado.
Fíjate en la Olivera de Cort, en los patios mallorquines de casas señoriales y en calles como Sant Miquel. Si te apetece algo dulce, Ca’n Joan de s’Aigo es un clásico para probar ensaimada o tomar un helado.
Bellver o paseo tranquilo: elige según el tiempo
Si quieres vistas amplias, sube al Castillo de Bellver. Su planta circular es poco habitual y desde arriba se entiende muy bien la bahía, el puerto y la ciudad. Eso sí, requiere transporte y te quitará tiempo de paseo por el centro.
Si prefieres una tarde más ligera, quédate en el casco antiguo y camina hacia el Paseo del Borne. Es una opción más cómoda con niños, en días de calor o si Palma forma parte de una escala de crucero.
Termina en Santa Catalina
Para cerrar el día, ve hacia Santa Catalina, antiguo barrio de pescadores junto al Paseo Marítimo. Hoy mezcla mercado, bares pequeños, terrazas y restaurantes con ambiente animado sin perder del todo el aire de barrio.
Es el lugar ideal para cenar con calma después de haber visto lo esencial de Palma de Mallorca en 1 día. Si aún tienes fuerzas, puedes bajar hacia el puerto para despedirte de la ciudad junto al mar.
